lunes, 23 de julio de 2012

La Responsabilidad Social del Gobierno. Parte I.

La responsabilidad social del Gobierno. Parte I.

Cualquier persona que habitualmente esté informada (me refiero a los que escuchan la radio, ven la televisión, leen los periódicos y les interesa lo que ocurre en el país), no puede dejar de estar preocupada por lo que está aconteciendo: endeudamiento privado, prima de riesgo, déficit en las cuentas del estado, problemas en la banca, burbuja inmobiliaria,… es decir, catástrofe económica y España al borde del “precipicio”. Es para estar alarmados. La cuestión es que los ciudadanos nos preguntamos ¿qué hemos hecho nosotros para que merecer esto? Haciendo una breve historia, podemos afirmar que los sucesivos gobiernos de los últimos 16 años no han sido capaces de encarrilar el país ni hacer las reformas estructurales (¡que bonita frase y que pocos saben lo que significa referida a la crisis!) que España necesita y los mercados nos exigen. Queremos con ello decir que todos los gobiernos, en lo que les toca, han pinchado. Y ahora gobierna Rajoy, es decir el Partido Popular, por que así lo ha querido una mayoría amplia. Y les ha tocado bailar con la más fea: la crisis en las narices. ¡Es lo que tiene gobernar! Veamos que nos están proponiendo.

Subida del IVA. Antes los que menos, ahora los que más o casi. Teniendo el nivel de parados más alto de Europa y uno de los niveles de consumo más bajos, ¿qué vamos a hacer?
Unos dicen: Es necesario incrementar los ingresos para mantener el estado de bienestar;
los otros:  Es la medida ideal para solicitar el rescate. Claro que no nos importaría que se subiera a productos que no son de consumo normal o mayoritario. Por ejemplo, joyas, coches de lujo, tabaco, bebidos alcohólicas, cierto tipo de viviendas...




Desempleo.  Continuará creciendo, nos dice Rajoy, hasta 2014 y se remata con alguna frase ya famosa dicha en el Congreso. Pero los parados son ahora mismo los españoles más débiles, y habría que protegerlos, y la gran mayoría continúa haciendo frente a sus deudas. Recortar la prestación por desempleo aumentará el índice de morosidad, retraerá el consumo e incrementará la pobreza, en general, y abocará a muchas familias a niveles no vistos en la democracia. Por si eso es poco, quitan la prestación o subsidio a los mayores de 45 y aumentan de 52 a 55 años la edad para poder acogerse al subsidio de mayores desempleados. Además, quitan las aportaciones a casi todo tipo de contrato y bajan del 60 al 50 % de la base lo que se les pagará a los parados a partir del sexto mes.

Nacionalización de bancos y privatización de empresas. Todo banco que por su mala gestión en el pasado se encuentre en necesidad de ser rescatado, será (ha sido) nacionalizado. El Gobierno se encargará de que el dinero inyectado se dedique a abrir el grifo del crédito y cuando la situación mejore, se procederá a la venta de la entidad para recuperar la inversión Y si una empresa, organismo o entidad oficial se puede privatizar, así se hará. 
Y los especialistas dicen, la nacionalización de la banca por sí sola no soluciona los problemas de los bancos. Necesitan capital para poder darlo. Si ellos no lo tienen alguien tiene que dejárselo. Los bancos no pueden fabricar dinero al estilo Zapata. Esto significa que si son nacionalizados, el estado debe cubrir los agujeros y no se si España puede hacerlo ahora. Aparentemente, no. Otra cosa es que el dinero se consiga a través de la UE como préstamos y sin que aumente las cargas del estado (déficit). Estamos a favor de la creación de una banca nacional, pero sin riesgos y gestionada por profesionales. Ya sabemos lo que ocurre si son los políticos los que ocupan los cargos. Y también estamos a favor de un "banco malo" que absorba las viviendas no vendidas, al mismo tiempo que se cree una agencia estatal de vivienda para la venta o el alquiler de estos a precios asequibles. Y mejor no hablar del color de los que se han llevado las indemnizaciones que por contrato tenían firmados en sus “fincas particulares” (empresas o Cajas).

Iglesia. Ya que hace unos años el Partido Popular dijo que debía quedar reflejado en la Constitución la influencia de la cultura cristiana (católica, claro) debido a nuestra gran tradición, es lógico concluir que no deben pagar nada. Otros pensamos que debería recibir donaciones de los feligreses que voluntariamente accedan a concederla, bien sea directamente o bien sea marcando la casilla en la declaración de la renta, pero, de ningún modo, debe ser subvencionada con dinero público. Si las cuentas no nos fallan, la Iglesia, si fuera estado a la usanza habitual, sería la octava potencia del mundo. Pero no, se les hacen leyes a su medida  para poder apropiarse de bienes que no estén inscritos en el registro y que hayan sido usados por la iglesia (en su mayoría cesión por parte de los pueblos). Pero ahí no acaba la cosa: debemos pagar la enseñanza de la religión, de los profesores y de los curas y obispos. No estaría de más una nueva desamortización y elevar a los altares a Mendizábal y así dejar de pagar por ver las obras de arte que nuestros pasados hicieron y que han sido monopolizadas por la iglesia.

Y mucho nos tememos que esto solo acaba de empezar.

Javier Colino
Consultor RSC

martes, 17 de julio de 2012

El departamento de X+I


Empezamos a tener la archipresente palabra crisis adentrada en todo nuestro ser y sus circunstancias de una manera apabullante, abrumadora, yo diría incluso, asfixiante. Forma parte ya de una manera absurdamente natural de nuestras conversaciones, de nuestros actos, de nuestros pensamientos, incluso de nuestras excusas, que es peor.
Uno de los aspectos en que la denostada crisis ha hecho hincapié ha sido en los profesionales de alta experiencia, en aquellos que acumulan carreras de más de treinta años a sus espaldas, provenientes de casi todos los sectores aunque fundamentalmente con orígenes en los servicios. Profesionales que desde los alrededores de la cincuentena han visto cómo sus cimientos (nada que ver en la mayoría de los casos con los famosos cimientos endebles y quebradizos de la burbuja del ladrillo) se han resquebrajado, se han venido abajo, han mostrado una cara que no vislumbraban en todos aquellos años de la denominada bonanza económica (si es que lo era).
¿Y ahora qué? Esta interrogación es la tan temida pregunta que cualquiera de estos profesionales perplejos y desconcertados por una perspectiva poco o nada evaluada, ni siquiera prevista, casi ni se atreven a hacerse a sí mismos y mucho menos a los de su entorno más cercano.
El abuelo tiene un plan
Pues ahora toca no abandonar, toca pensar, toca actuar, toca alimentar pequeñas esperanzas por alejadas que parezcan de las propias capacidades. Ya sabemos (mira que se está repitiendo la consabida definición) que crisis es cambio, transformación, metamorfosis. Pero crisis es etimológicamente (en griego) separar, decidir, reequilibrar. Además, existe idéntica raíz en palabras como: criterio (discernimiento, juicio, norma para conocer la verdad), crítica (separar lo bueno de lo malo), criba (selección rigurosa), crispar (causar contracción repentina y pasajera).
Es decir, toca decidir, toca aportar, toca enjuiciar, toca reequilibrar. Lo que en verdad debería tocar es proclamar cuan de interesante es aunar el pasado con el futuro, el bagaje de tantas vicisitudes con las fuerzas de mejorar y perfeccionar, tanta acumulación de información de tantos años con tantas posibilidades de utilizarla en las nuevas mecánicas; en definitiva, aunar, combinar, armonizar, acoplar la experiencia (X) con la innovación (I) en una nueva fórmula que permita a las empresas, a la política, a la sociedad y, por tanto, a las personas, extraer lo bueno de la madurez con lo mejor de la juventud. Todo el mundo es necesario si se conjugan adecuadamente por un bien común los diferentes elementos de una valiosa mezcla.
Ahora que las edades profesionales van a tender a alargarse (por los diferentes factores que todos sabemos) los nuevos departamentos de X+I se harán imprescindibles para cualquier organización responsable, emprendedora, audaz, solvente, donde se busquen con ingenio las nuevas fórmulas en que la experiencia trabaje al servicio de una compañía sin que suponga para esta ningún hándicap y se integre con la juventud con el fin de que juntos aporten la innovación necesaria para que el conjunto gane enteros a todos los niveles.



Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB

Foto cortesía  Dreamstime


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domingo, 24 de junio de 2012

RIO+20 acaba descafeinado


http://lh3.ggpht.com/-D05YF2z4Pk8/T-Gbaa8sWfI/AAAAAAAAKmY/U5vMAnH7bPI/rio20%25255B3%25255D.jpgUn centenar de jefes de Estado y de Gobierno tres días reunidos para fijar objetivos de desarrollo sostenible e inclusión social no han llegado a nada, salvo coincidir en echar todo el peso de la responsabilidad a los ciudadanos y a la iniciativa privada.

La Cumbre de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, Río+20, celebrada en Rio de janeiro (Brasil) acaba deslucida y descafeinada, con un vago acuerdo acerca de que son las personas individuales y las empresas, más que los gobiernos, quienes deben hacer esfuerzos para mejorar el medio ambiente. ¿Tanto ruido para esto? Mejor, que no hubieran ido y se habrían ahorrado un dinero que, en los tiempos que corren, a nadie sobra.
Una serie muy anunciada de encuentros globales y de políticas medioambientales se han caído por la falta de expectativas, volviendo al punto de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de Copenhague (Dinamarca) de 2009 que acabó cerca del caos.
Como resultado, muchos ecologistas, activistas y líderes empresariales han llegado a la conclusión de que el progreso en los asuntos medioambientales debe acometerse a nivel local y con el sector privado y sin la ayuda de los acuerdos internacionales.

“El enverdecimiento de nuestras economías se tendrá que producir sin las bendiciones de los líderes mundiales”, ha asegurado el director ejecutivo de WWF, Lasse Gustavsson. Por su parte, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, que llegó a primera hora del para un rápido anuncio sobre los proyectos de su país en África y para mantener una serie de encuentros bilaterales con varios líderes mundiales, ha admitido lo mismo. “Los Gobiernos no pueden solucionar solos los problemas a los que nos enfrentamos, desde el cambio climático a la persistente pobreza y la escasez crónica de energía”.
Para el secretario general de International Trade Union Confederation –una de las ONG presentes en la Cumbre–, Sharon Burrow, el mundo que se pretende no llegará por parte de los líderes mundiales, a quienes les falta el coraje para acudir, sentarse en una mesa y negociar por sí mismos.

De hecho, algunos jefes de gobierno, como el presidente español Mariano Rajoy, se han marchado antes de que concluyera la cumbre por el empeoramiento de la deuda soberana en Europa o por la continuada violencia en Oriente Medio. Además, se han producido notables ausencias, como el presidente de Estados Unidos, Barack Obama; de Alemania, Angela Merkel; y de Reino Unido, David Cameron, que sí asistieron a la Cumbre del G-20 a principios de esta misma semana en Los Cabos (México).
El encuentro Río+20, nunca generó las expectativas para lograr un acuerdo como el de la Cumbre de la Tierra que se celebró en la misma ciudad brasileña en 1992, y que incluyó el tratado en Biodiversidad y acuerdos que condujeron a la creación del Protocolo de Kioto sobre emisión de gases de efecto invernadero.

Pese a que a Río se han desplazado más de 50.000 personas, muchos de los visitantes están desilusionados al darse cuenta de que los líderes han hecho muy pocos y específicos compromisos en asuntos tales como energía, seguridad alimentaria u océanos.

martes, 19 de junio de 2012

¿Crisis?


Hace unas semanas asistí a la Asamblea Anual de la Asociación Española para la Calidad (AEC). La asamblea, como suele suceder con todas las de este tipo, estaba más orientada a los asiduos a ellas que a los neófitos como yo.

Estos actos suelen ser un excelente foro para que viejos conocidos se encuentren al menos una vez al año, se adule a quien deba ser adulado, se intercambien las experiencias más recientes y se introduzca en los círculos ya establecidos a nuevos colaboradores que están iniciando su colaboración con la entidad que celebre su asamblea.

También el acto oficial suele estar sujeto a un guion claramente establecido. En uno u otro orden se suelen realizar uno o dos discursos protocolarios, se repasan y aprueban las cuentas del ejercicio cerrado y presupuestos para el venidero. Se trata la actividad de algún proyecto o área determinado y opcionalmente se hace entrega de algún tipo de reconocimiento a una organización o persona con una alta implicación con la organización.

Así suelen ser y así fue la Asamblea General Ordinaria de AEC en el 2012. En principio nada especial.

Si traigo esta asamblea al blog es por un solo motivo; el discurso de la Directora General de AEC. Se trató de un discurso corto y sencillo, pero una parte de su contenido creo que condensa algunas de las líneas de actuación que las empresas pueden tomar para actuar en las actuales circunstancias. No es mi intención reproducir el discurso literalmente pero sí resumir las ideas básicas de su mensaje tal como yo las entendí.

  • Crisis. Debemos olvidarnos de la tan manida crisis y de culpar a ésta de todos nuestros males y falta de iniciativas. Hay unas circunstancias concretas en las que debemos actuar.
  • Gestión. Las actuales circunstancias exigen una mayor eficiencia en las empresas. Los márgenes de actuación son ahora muy estrechos y no podemos permitirnos las alegrías de otros tiempos. No hay que RECORTAR hay que GESTIONAR MEJOR. Hay que hacer lo mismo (o más) con menos. 
  • Calidad. Dentro de los muchos mecanismos para la mejora de la eficacia de las empresas está la gestión de la Calidad.


En la AEC se sienten tranquilos no solo por haber entendido esto sino, dada su línea de actividad, por ser expertos y veteranos en la aplicación y difusión de los Sistemas de Gestión de la Calidad.


Imagen: Logo de la Asociación Española para la Calidad


lunes, 4 de junio de 2012

El equipo Hoyt: una historia singular


Dick Hoyt acaba de cumplir 72 años. Es un hombre fornido, robusto, de imponente aspecto físico. Es un hombre que a la edad en que la mayoría están disfrutando de una jubilación (normalmente merecida) apacible y tranquila, vigilando los achaques, él se dedica a correr maratones, triatlones e, incluso a veces, carreras de “ironman” (ya saben: 4 km. de natación, 180 km. en bicicleta y una maratón, todo seguido).
Lleva más de 30 años participando en tales pruebas y aún está en gran forma. Esto ya de por sí es singular, muy singular, diría yo. Pero Dick tiene un hijo: Rick. Rick ha cumplido los 50 y también se dedica como su padre a correr tales desafíos imponentes. Es más: los corren juntos, padre e hijo, en equipo. Esto es singular y curioso.
Pero es que Rick, el hijo, tiene una parálisis física y cerebral extrema desde que nació. Prácticamente no puede ni moverse ni comunicarse, siempre atado a una silla de ruedas. Dick y Rick, sin embargo, corren juntos. Sí, es cierto. ¿Cómo? De la siguiente forma: Dick, el padre, coloca a su hijo Rick en una balsa hinchable y enganchado a una cuerda tira de ella nadando los 4 kilómetros de un “ironman”; al acabar, Dick, el padre, coloca a su hijo Rick en una silla especial acoplada en la parte delantera de una bicicleta especial fabricada por el propio Dick y así pedalean los 180 kilómetros del “ironman”; al acabar, Dick, el padre, coloca a su hijo Rick en una silla de ruedas un tanto sofisticada que Dick empuja para correr los 42 kilómetros y pico de la maratón. Así compite el equipo Hoyt, como se les conoce en el mundillo de las pruebas atletas desafiantes. Esto es absolutamente singular. Y, todo esto, ¿por qué?
Una carrera singular
Todo empezó cuando nació Rick, el hijo. El enredo del cordón umbilical alrededor de su cuello le provocó una anoxia (falta de oxígeno) causándole una gravísima discapacidad física y psíquica. Los médicos pronosticaron entonces un estado vegetal irreversible para el pequeño Rick. Pero los padres de Rick, lejos de hundirse en el abismo que hubiera hundido a cualquiera (eran muy jóvenes), decidieron actuar con Rick como si fuera cualquier niño normal. Le hablaban, le contaban, le enseñaban, le animaban, en definitiva, le educaban.
A los 12 años, la universidad Tufts en Boston contactó con Dick, el padre, para que su hijo probara un artilugio especial de comunicación con un ordenador basado en una especie de almohadilla que acoplada a la cabeza podía realizar típicos movimientos de ratón. Perplejos se quedaron los asistentes a la prueba cuando el pequeño Rick, usando aquel dispositivo, deletreó en la pantalla (como si de una “ouija” se tratara) la frase: “Go Bruins”. Ciertamente, estupefactos. “Go Bruins” (¡Vamos, Bruins!) es el grito de ánimo de los hinchas del equipo de Hockey de Boston, la ciudad de Dick y Rick.
Así comenzó una extensa comunicación con el chaval vegetativo, el cual, con bastante desparpajo, a la pregunta de si sabía leer y escribir, contestó (con su artilugio en la cabeza): “Claro que sí”. Resultó que su discapacidad mental no era tal y como la habían diagnosticado al nacer. Pero gracias a la confianza, a la fe y a la constancia de unos padres ajenos a cualquier obstáculo y sin una meta concreta por delante más que la felicidad de su bebé, decidieron asumir que su hijo (su único hijo, entonces) no tenía por qué ser diferente a los demás. Esta es realmente una historia más que singular.
Pero aquí no acaba la singularidad de la historia. Tras haber conseguido una forma de comunicación con aquel hijo “vegetal”, Dick, el padre, le preguntó si se veía con capacidad para realizar los estudios básicos y después, por qué no, estudios universitarios. Rick, el hijo, no lo pensó apenas y respondió que sí. Y Dick, el padre, no sólo ayudó a su hijo a conseguir el graduado y una carrera universitaria (que logró en 1993), sino que para mantener un modelo de padre ejemplarizante y motivador, Dick decidió desarrollarse físicamente para correr cuantas carreras y pruebas extremas pudiera. Eso sí, siempre con su hijo a cuestas. A Rick, el hijo, le apasionaba el deporte, lo había dejado claro.
Alguien lleva la cuenta de sus participaciones y son cerca del millar, entre carreras de fondo, gran fondo y resistencia extrema. Impresionante. Pero… ¿hay algo aún más singular en esta historia?... Pues sí.
Rick, el hijo, obtuvo una licenciatura como acabo de comentar. En concreto, se graduó en Informática. A partir de ese momento, comenzó a trabajar en una empresa en la que se encarga de diseñar y programar aparatos dirigidos por ordenador para ayudar en las tareas más básicas a los discapacitados graves. Es más los aplica en sí mismo. Con ello ha conseguido vivir en su propio apartamento sin dependencias de nadie.
La historia… en fin, no hay palabras para definirla. No estaría demás aplicar a nuestros pequeños problemas cotidianos esa confianza ciega en el futuro (independientemente de los obstáculos), esa perseverancia en nuestras decisiones (independientemente de nuestros miedos), esa ejemplaridad con los demás (independientemente de que nos tomen o no como modelo a seguir).
Por cierto, lo realmente singular de esta historia es que Dick, el padre, no sabía nadar y tuvo que aprender para realizar los triatlones junto a Rick, su hijo.


Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB


Idea extraida de conferencia de Álex Rovira
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domingo, 20 de mayo de 2012

¿Por qué un Sistema de Gestión Normalizado (SGN)?

Varios son los motivos que pueden llevar a una organización a adoptar un sistema de gestión normalizado sobre alguna de las áreas de su actividad. Los motivos suelen ser los mismos ya nos refiramos a la gestión de la calidad, ya a la seguridad de la información, ya a la gestión ambiental o a cualquier otro que se nos ocurra. Estos motivos suelen ser:
Posicionamiento en el sector. Si en un determinado sector de actividad se hace habitual el adoptar un sistema de gestión concreto (P.Ej, ISO 9001 de gestión de calidad) se crea un efecto llamada que hace que las empresas del sector adopten dicho sistema para no ser menos que la competencia.

Exigencia contractual. Muy parecido al anterior pero forzado no por la tendencia en el sector sino por exigencias en pliegos o contractuales por parte de los clientes. Es una causa muy habitual entre los proveedores de las distintas administraciones.

      Tendencias Innovadoras. El deseo de marcar diferencias con la competencia suele llevar a empresas de un perfil innovador a adoptar de forma temprana los nuevos sistemas de gestión normalizada para conseguir una posición puntera y diferenciada.

Reforzar los hábitos y procedimientos internos. En este caso la empresa ya tiene procedimientos y/o una preocupación real por el área de aplicación del sistema de gestión. Se busca por tanto la eficiencia, normalización y mejora de las practicas internas.
Estos motivos, todos lícitos, no tienen que ser necesariamente excluyentes. Una empresa puede adoptar un determinado sistema de gestión por la convergencia de varios de los motivos enumerados, e incluso algún otro menos frecuente.
Aunque, como ya he dicho, siendo todos ellos lícitos, creo firmemente que si el último de ellos no está presente de forma relevante en la toma de decisión entonces el sistema de gestión normalizado no aportará valor real a la organización. Su implantación será dura y difícil, será mal entendido por los afectados y aportará más burocracia que mejora quedando en el mejor de los casos en un sello que enseñar.

Si por el contrario en la organización existe una preocupación e interés real en el ámbito de aplicación del SGN entonces éste desplegará todo su potencial y servirá para reforzar y mejorar las buenas prácticas ya implantadas. Es en este caso cuando los flujos documentales y mecanismos de gestión toman sentido como herramienta de permanencia y mejora continua.



Imagen: Logo de ISO International Organization for Standardization

martes, 8 de mayo de 2012

Las 3 Ces de la consultoría


Todos conocemos lo que se ha dado en denominar las tres ces de la salud. Las tres mayores causas de mortalidad en el mundo desarrollado comienzan por C: cáncer, corazón y carretera. Todos sabemos los esfuerzos que se están haciendo en cada una de tales materias —que nos perjudican vitalmente en muchos casos— por reducir su incidencia en un mundo cada vez más cargado de estrés y de tensión. Afortunadamente las cifras y los porcentajes de afectación se están reduciendo paulatinamente. Pero no es de salud de lo que trata el presente artículo.
Menciono lo anterior porque parece que hay una cierta predisposición a que las palabras que comienza por C definan muchos de los aspectos importantes de nuestras vidas. El mundo de la consultoría de empresas, dentro del nuevo mundo que se va conformando con los actuales tiempos que nos está tocando lidiar, ha de acomodarse alrededor de tres conceptos, de tres ideas que casualmente comienzan también por C.
Seguridad en el futuro
La consultoría actual y venidera puede y debe ser acondicionada a cualquier tipo de empresa, desde el emprendedor solitario hasta importantes organizaciones. Los nuevos modelos de consultoría deben ser capaces de facilitar mejores y más prácticos cauces de ayuda a los negocios y a las personas. Es por ello que los criterios base sobre los que se ha de apoyar fundamentalmente esta nueva visión consultora son: cercanía, comprensión y confianza.

Cercanía. La empresa receptora de la ayuda, del asesoramiento en cómo cumplir más y mejor sus objetivos reales, debe conocer a la persona o personas que le van a modelar su organización, que le van a explicar los mejores modos existentes de llevar a cabo sus planes, que le van a facilitar los conocimientos que han de usarse para poner en marcha sus nuevas actividades. Debe, sin lugar a dudas, tener un trato directo, cercano, incluso me atrevería a decir, casi entrañable en algunos casos. Sólo de este modo será posible favorecer dar pasos hacia delante, tomar decisiones complejas, asimilar ideas desconocidas hasta el momento. La relación humana hace fácil lo difícil.
Comprensión. Con esa cercanía en la relación, se fomenta que el receptor del asesoramiento, de la ayuda, comprenda todos los aspectos del proceso de consultoría. Empezando por comprender el problema que ha de resolverse, tanto el actual como el previsible. Es muy importante que se entiendan las causas de una errónea gestión, de una ineficaz organización o de una mala situación. El asesor debe por todos los medios constatar que se comprende el problema, se entiende el fin a perseguir (porque ha de encajar con la idiosincrasia de la empresa receptora) y finalmente se asimilan convenientemente los medios y los procesos a realizar para cumplir los objetivos trazados.
Confianza. Con el cumplimiento de ambos principios anteriores se podrá alcanzar la necesaria confianza tal y como la define la RAE: “Esperanza firme o seguridad que se tiene en que una persona va a actuar o algo va a funcionar como se desea”. Solamente nos implicaremos en lo que nos están aconsejando si hemos llegado con toda naturalidad a disponer de una confianza basada en seguridad, empuje, determinación y tranquilidad.

Antiguos modelos de la gran consultoría selecta y monolítica ya no son válidos. Los nuevos modelos de la consultoría han de conformar los verdaderos arquetipos de la experiencia y el saber puestos al servicio de cualquier empresa, grande o pequeña, que lo necesite.


Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB



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