Todos
conocemos lo que se ha dado en denominar las tres ces de la salud. Las tres
mayores causas de mortalidad en el mundo desarrollado comienzan por C: cáncer,
corazón y carretera. Todos sabemos los esfuerzos que se están haciendo en cada
una de tales materias —que nos perjudican vitalmente en muchos casos— por
reducir su incidencia en un mundo cada vez más cargado de estrés y de tensión.
Afortunadamente las cifras y los porcentajes de afectación se están reduciendo
paulatinamente. Pero no es de salud de lo que trata el presente artículo.
Menciono
lo anterior porque parece que hay una cierta predisposición a que las palabras
que comienza por C definan muchos de los aspectos importantes de nuestras
vidas. El mundo de la consultoría de empresas, dentro del nuevo mundo que se va
conformando con los actuales tiempos que nos está tocando lidiar, ha de
acomodarse alrededor de tres conceptos, de tres ideas que casualmente comienzan
también por C.
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| Seguridad en el futuro |
La
consultoría actual y venidera puede y debe ser acondicionada a cualquier tipo
de empresa, desde el emprendedor solitario hasta importantes organizaciones.
Los nuevos modelos de consultoría deben ser capaces de facilitar mejores y más
prácticos cauces de ayuda a los negocios y a las personas. Es por ello que los
criterios base sobre los que se ha de apoyar fundamentalmente esta nueva visión
consultora son: cercanía, comprensión y
confianza.
Cercanía.
La empresa receptora de la ayuda, del asesoramiento en cómo cumplir más y mejor
sus objetivos reales, debe conocer a la persona o personas que le van a modelar
su organización, que le van a explicar los mejores modos existentes de llevar a
cabo sus planes, que le van a facilitar los conocimientos que han de usarse
para poner en marcha sus nuevas actividades. Debe, sin lugar a dudas, tener un
trato directo, cercano, incluso me atrevería a decir, casi entrañable en
algunos casos. Sólo de este modo será posible favorecer dar pasos hacia
delante, tomar decisiones complejas, asimilar ideas desconocidas hasta el
momento. La relación humana hace fácil lo difícil.
Comprensión.
Con esa cercanía en la relación, se fomenta que el receptor del asesoramiento,
de la ayuda, comprenda todos los aspectos del proceso de consultoría. Empezando
por comprender el problema que ha de resolverse, tanto el actual como el
previsible. Es muy importante que se entiendan las causas de una errónea
gestión, de una ineficaz organización o de una mala situación. El asesor debe
por todos los medios constatar que se comprende el problema, se entiende el fin
a perseguir (porque ha de encajar con la idiosincrasia de la empresa receptora)
y finalmente se asimilan convenientemente los medios y los procesos a realizar
para cumplir los objetivos trazados.
Confianza.
Con el cumplimiento de ambos principios anteriores se podrá alcanzar la
necesaria confianza tal y como la define la RAE: “Esperanza firme o seguridad que se tiene en que una persona va a actuar
o algo va a funcionar como se desea”. Solamente nos implicaremos en lo que
nos están aconsejando si hemos llegado con toda naturalidad a disponer de una
confianza basada en seguridad, empuje, determinación y tranquilidad.
Antiguos
modelos de la gran consultoría selecta y monolítica ya no son válidos. Los
nuevos modelos de la consultoría han de conformar los verdaderos arquetipos de
la experiencia y el saber puestos al servicio de cualquier empresa, grande o
pequeña, que lo necesite.
Ángel Luis Herrero
Socio Consultor
en InnoSIB

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