martes, 8 de mayo de 2012

Las 3 Ces de la consultoría


Todos conocemos lo que se ha dado en denominar las tres ces de la salud. Las tres mayores causas de mortalidad en el mundo desarrollado comienzan por C: cáncer, corazón y carretera. Todos sabemos los esfuerzos que se están haciendo en cada una de tales materias —que nos perjudican vitalmente en muchos casos— por reducir su incidencia en un mundo cada vez más cargado de estrés y de tensión. Afortunadamente las cifras y los porcentajes de afectación se están reduciendo paulatinamente. Pero no es de salud de lo que trata el presente artículo.
Menciono lo anterior porque parece que hay una cierta predisposición a que las palabras que comienza por C definan muchos de los aspectos importantes de nuestras vidas. El mundo de la consultoría de empresas, dentro del nuevo mundo que se va conformando con los actuales tiempos que nos está tocando lidiar, ha de acomodarse alrededor de tres conceptos, de tres ideas que casualmente comienzan también por C.
Seguridad en el futuro
La consultoría actual y venidera puede y debe ser acondicionada a cualquier tipo de empresa, desde el emprendedor solitario hasta importantes organizaciones. Los nuevos modelos de consultoría deben ser capaces de facilitar mejores y más prácticos cauces de ayuda a los negocios y a las personas. Es por ello que los criterios base sobre los que se ha de apoyar fundamentalmente esta nueva visión consultora son: cercanía, comprensión y confianza.

Cercanía. La empresa receptora de la ayuda, del asesoramiento en cómo cumplir más y mejor sus objetivos reales, debe conocer a la persona o personas que le van a modelar su organización, que le van a explicar los mejores modos existentes de llevar a cabo sus planes, que le van a facilitar los conocimientos que han de usarse para poner en marcha sus nuevas actividades. Debe, sin lugar a dudas, tener un trato directo, cercano, incluso me atrevería a decir, casi entrañable en algunos casos. Sólo de este modo será posible favorecer dar pasos hacia delante, tomar decisiones complejas, asimilar ideas desconocidas hasta el momento. La relación humana hace fácil lo difícil.
Comprensión. Con esa cercanía en la relación, se fomenta que el receptor del asesoramiento, de la ayuda, comprenda todos los aspectos del proceso de consultoría. Empezando por comprender el problema que ha de resolverse, tanto el actual como el previsible. Es muy importante que se entiendan las causas de una errónea gestión, de una ineficaz organización o de una mala situación. El asesor debe por todos los medios constatar que se comprende el problema, se entiende el fin a perseguir (porque ha de encajar con la idiosincrasia de la empresa receptora) y finalmente se asimilan convenientemente los medios y los procesos a realizar para cumplir los objetivos trazados.
Confianza. Con el cumplimiento de ambos principios anteriores se podrá alcanzar la necesaria confianza tal y como la define la RAE: “Esperanza firme o seguridad que se tiene en que una persona va a actuar o algo va a funcionar como se desea”. Solamente nos implicaremos en lo que nos están aconsejando si hemos llegado con toda naturalidad a disponer de una confianza basada en seguridad, empuje, determinación y tranquilidad.

Antiguos modelos de la gran consultoría selecta y monolítica ya no son válidos. Los nuevos modelos de la consultoría han de conformar los verdaderos arquetipos de la experiencia y el saber puestos al servicio de cualquier empresa, grande o pequeña, que lo necesite.


Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB



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