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martes, 17 de septiembre de 2013

Hacia el cambio y más allá

Mi abuelo decía que cuando algo funciona lo mejor es mantenerlo tal y como está. Mi abuelo tenía razón en muchas cosas (bueno, yo siempre lo he creído así) y en esto por supuesto que también creo que estaba en lo cierto. No obstante, vistas las cosas desde una perspectiva profesional, empresarial, mercantil —o como queramos denominarla—, una máquina o un utensilio, un servicio o un proceso, decimos que funcionan cuando mantienen un grado suficiente de productividad, cuando nos da los rendimientos que le pedimos, cuando cumple sin mayores problemas con las expectativas creadas.
A pesar de ello, cuando analizamos con cierto detenimiento (y no siempre lo hacemos cuando las cosas funcionan presuntamente bien) la situación de la empresa respecto a nuestro mercado, nuestra competencia o simplemente, a veces, respecto a la economía general, podemos llegar a observar que siendo buenos los números, resulta que las tendencias no son favorables. Esto puede notarse porque se crece pero más despacio que otros; se mantiene una buena cartera de clientes muy fieles, pero apenas surge cartera nueva; se empieza a aparecer en las zonas medias de los rankings sectoriales cuando nuestra empresa siempre había estado con los de cabeza.
¿Qué está ocurriendo? ¿Se están haciendo mal las cosas? Mal aparentemente no, pero es evidente que tendremos que mejorar si se quiere asegurar el nivel deseado para la empresa, no sólo en el presente, si no donde verdaderamente nos ha de interesar: en el futuro.

Solo un foco: hacia adelante

En este punto es donde una palabra como innovación empieza a escucharse y en cierto modo, a cobrar sentido. Y el sentido que nos interesa dar al término no es el que con toda probabilidad primero nos viene a la cabeza: invento, descubrimiento, creación, revolución incluso. No, no es ese el sentido que debemos otorgar al concepto innovación.
La Real Academia de la Lengua Española (por el momento quien define oficialmente los usos y costumbres del lenguaje) determina para el vocablo “innovar” la acepción: “cambiar o alterar algo, introduciendo novedades”. Y yo añado: para mejorar y, más en concreto, para mejorar en aquellos aspectos que nos interese mejorar.
La invención busca hallar o descubrir algo nuevo. La innovación busca cambiar para mejorar. No tiene por qué ser nuevo. Es más: en la mayor parte de los casos la innovación consistirá en utilizar lo que ya está inventado, pero utilizarlo mejor de lo que se estaba usando hasta ese momento en que nos planteamos hacer algo porque hemos detectado problemas o dificultades.
Por otro lado, empezamos a tener la archipresente palabra crisis adentrada en todo nuestro ser y sus circunstancias de una manera apabullante, abrumadora, yo diría incluso, asfixiante. Forma parte ya de una manera absurdamente natural de nuestras conversaciones, de nuestros actos, de nuestros pensamientos, incluso de nuestras excusas, que es peor.
¿Y entonces qué? ¿Qué toca ahora?
Pues ahora toca no abandonar, toca pensar, toca actuar, toca alimentar pequeñas esperanzas por alejadas que parezcan de nuestras propias capacidades. Y, aunque asociemos en primera instancia crisis con desastre, ya sabemos que crisis es cambio, transformación, metamorfosis. Porque crisis es etimológicamente (en griego) separar, decidir, reequilibrar. Además, existe idéntica raíz en palabras como: criterio (discernimiento, juicio, norma para conocer la verdad), crítica (separar lo bueno de lo malo), criba (selección rigurosa), crispar (causar contracción repentina y pasajera). Es decir, toca decidir, toca aportar, toca enjuiciar, toca reequilibrar. Toca proclamar cuan de interesante es aunar el pasado con el futuro, mezclar el bagaje de tantas vicisitudes previas con las fuerzas y las ganas de mejorar y perfeccionar, tanta acumulación de información de tantos años con tantas posibilidades de utilizarla en las nuevas mecánicas; en definitiva, aunar, combinar, armonizar, acoplar la experiencia (X) con la innovación (I) en una nueva fórmula (X+I) que ha de permitir a las empresas, a la política, a la sociedad y, por tanto, a las personas, a juntar lo bueno que tenemos con lo mejor que podemos tener.
Decía H.G. Wells, ya saben el de La Guerra de los Mundos y La Máquina del Tiempo, que: “La crisis de hoy es el chiste de mañana”. Y esto se cumplirá porque la transformación y el cambio pasan por las personas, por su voluntad de mejorar, por su decisión, por su ilusión, por su pasión, por creer que cuanto se haga por ser más eficiente va a llegar a buen fin.
Y además, preparemos nuestro plan de acción, pongámoslo en marcha y, sobre todo, cuidemos de mantenerlo, de procurar su permanencia en el tiempo, y de entrenar nuestra vocación por la mejora continua.


Así pues, llevemos el término innovación al lugar que le corresponde en cualquier empresa (sea del tamaño y dimensión que sea). Al lugar del cambio, de la transformación y de la adaptación. Al lugar de la imaginación aplicada a la realidad, a la efectividad. Al lugar donde se utilicen con soltura palabras como modernizar, enriquecer, adecuar, reaccionar.
Mi abuelo tenía razón: si algo funciona consérvalo; pero si quieres que además mantenga el nivel: renuévalo, sin perder su esencia. Sólo el hecho de querer mejorar ya es innovación.


Ángel Luis Herrero y Jaime Renovell
Socios Consultores en InnoSIB
Expertos en Transformación y Planes de Mejora y Eficiencia


Próximas ponencias de InnoSIB Consultores sobre “El cambio para la mejora en los negocios”:

Miércoles, 25 de Septiembre, a las 12,30h, en Centro de Innovación La Vaguada, del Ayuntamiento de Madrid
http://www.lacatedralonline.es/centros-de-innovacion/centro-de-innovacion/21/eventos/11711



Martes, 2 de Octubre, a las 10,00h, en Cámara de Comercio de Toledo, Vivero de Empresas




jueves, 21 de marzo de 2013

Una hora son sesenta minutos


¿Qué significa derecho al trabajo? El derecho de toda persona a acceder a un puesto de trabajo es como suele entenderse habitualmente este derecho fundamental y social. Además se deben añadir adjetivos como igual de oportunidades, sin discriminaciones, en condiciones morales mínimas y algunos otros de similar calado. Es cierto. Bueno, no exactamente. Los derechos fundamentales (aquellos que presuntamente han de garantizarse de forma obligatoria) suelen caer rápidamente en contradicciones muy propias de una sociedad a la que le cuesta enmarcar adecuadamente estos conceptos básicos y vitales.
La medida de la experiencia
En realidad, el derecho al trabajo es más bien un medio para acceder a otros derechos de mayor significación: aquellos relativos a cubrir nuestras necesidades, digámoslo así en general. Necesidad de comer, de vestir, de alojarse, de aprender y, por qué no, de entretenerse, de viajar, de rodearse de pequeños (o grandes) lujos. La necesidad es un concepto altamente relativo en la época que nos ha tocado vivir.
En la mayoría de los casos, tanto para cubrir necesidades elementales como para cubrir “necesidades” de mayor calibre, el trabajo es un medio y un camino para lograr los ingresos precisos para comprar esas exigencias. No obstante, hay colectivos que lo ven de otro modo: los llamados vocacionales. Artistas, científicos, médicos, periodistas piensan que su trabajo es una necesidad en sí misma y viven apasionadamente su dedicación diaria sin pensar (eso dicen) en los ingresos que les reporta.
Pero lo que se está dejando de lado en nuestra avanzada sociedad respecto al tema del trabajo (no sé si es un derecho, una obligación o algo que no se puede en realidad catalogar) es el derecho a la organización del trabajo. Y en este sentido no sólo me estoy refiriendo a que una empresa esté adecuadamente estructurada basándose en una racional división de las funciones, diferenciando e integrando correctamente a sus componentes individuales o colectivos, todo ello de acuerdo a unos principios estratégicos o valores de grupo definidos por una jerarquía. Me estoy refiriendo también a una organización de las trayectorias profesionales y laborales a lo largo y ancho de una carrera (a veces en su sentido de galopada en vez del de recorrido) discurriendo por diferentes empresas, proyectos y entidades varias.
Sí, estoy refiriéndome al derecho de que la vida laboral se organice en: primero aprendo, después comienzo a aplicar mis conocimientos (la estructura me arropa para ser productivo poco a poco), luego voy escogiendo oportunidades de responsabilidad (al abrigo de los mayores), se sigue con el aumento de la capacidad de producir de manera más consistente (el conocimiento se incrementa a la par), hasta llegar a la madurez profesional que tanto en puestos de alta jerarquía como en ubicaciones especializadas mantienen y hacen crecer el ciclo vital de la organización basada en las trayectorias profesionales y laborales. Finalmente, la llamada jubilación debería ser el broche de oro para cualquier carrera (veloz o lenta) consagrada en cualquier organización, sea como promotor de negocios, como productor de actividad, como aprendiz de méritos.
No demos la vuelta al transcurso esencial del ciclo de madurez haciendo que los inexpertos se conviertan antes de tiempo en expertos. La experiencia se adquiere con el tiempo, y las horas han de medir siempre sesenta minutos.

Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB



Foto cortesía de Imagebase

lunes, 28 de enero de 2013

La innovación aplicada es el remedio para los malos tiempos



Artículo extraído de Blog Ana Hernandez Serena, Historias de Emprendedores
Ana Hernández Serena

Es la hora de la innovación
Hay muy pocos clientes que me pidan que les ayude con sus procesos de innovación, la mayor parte de ellos me cuentan que las cosas no van del todo bien y que son conscientes de que tendrían que darle una vuelta más al negocio. No tienen claro que es lo que necesitan cambiar, pero detectan que hay que hacer algo y ese algo, es un proceso de innovación.
En estos casos, lo primero que hacemos es analizar el modelo de negocio partiendo de cuáles son las actividades clave de la empresa y los recursos con los que cuenta para detectar dónde se pueden implementar cambios:
  • En la oferta (simplificándola, desarrollándola con servicios adicionales, combinándola, ofreciendo packs, especializándome, etc.)
  • En los clientes (dirigiéndolo a otros segmentos relacionados o no con los actuales)
  • En la relación que tenemos con nuestros clientes (desarrollando experiencias, personalizando o siendo más impersonales,
  • En la forma de comunicarnos (mejorando nuestra imagen, explicando todos los servicios que hacemos
  • En el proceso (analizando cómo lo hacemos y porqué para ver otras formas distintas de hacerlo, desde la compra de materias primas hasta la logística)
  • En los colaboradores (analizando posibilidades de desarrollar nuestro negocio apoyados en otros aliados)
  • En los ingresos (analizando nuevas formas de obtener ingresos)
  • En los costes (identificando los gastos “prescindibles”)

Para conseguir resultados innovadores en este proceso trabajamos con herramientas de creatividad y sorprende ver cómo disfrutan en el proceso. 
Una vez realizado este análisis del modelo de negocio, pasamos a analizar el mercado y la competencia “hay que estar a la última”:
  • Nuevas tendencias
  • Nuevos nichos de mercado
  • Nuevos productos y servicios
  • Aplicación de nuevas tecnologías
  • Vigilancia de la competencia (de esos competidores que te pueden pisar a un cliente pero también de uno o dos que te gusta cómo trabajan y los tienes como referencia).

Y cuando tenemos todos estos datos cerramos el proceso escuchando al cliente tipo de la empresa . No son momentos sencillos tampoco para los clientes y por ello vale la pena dedicarles una reflexión para conocer lo que dicen, pero también lo que piensan, lo que ven y lo que escuchan. Si somos capaces de conocer las fortalezas de nuestros clientes y los desafíos a los que se enfrentan, seremos capaces de ofrecerles una oferta adecuada a sus necesidades y que supere sus expectativas, si ya somos capaces de emocionarles y sorprenderles, dejaran de ser sólo clientes y se convertirán en prescriptores.
Pero lo que siempre les digo a los clientes es que en este proceso de innovación no hay que perder la esencia ni la pasión que llevo a crear la empresa porque sin esencia y sin pasión es muy difícil construir una oferta de éxito.


InnoSIB, transformando las ideas excelentes en realidades tangibles

Foto cortesía : Freeimages

lunes, 22 de octubre de 2012

InnoSIB en los Medios


Con motivo del convenio de colaboración suscrito por InnoSIB con la asociación AMPEM, promotora de empleo para profesionales mayores, el programa “Aquí hay trabajo” que la cadena pública La 2 de RTVE emitió un reportaje que recogía el acto de la firma.
051012_Aquihaytrabajo_2El espacio televisivo, ofrecido el pasado viernes día 5 de octubre, se dedica diariamente a resumir la actualidad del mundo del trabajo, con información sobre su situación, sobre formación y sobre iniciativas diversas encaminadas a facilitar la integración laboral y profesional de las personas, todo ello apoyado con invitados especialistas.
El reportaje contó con la presencia de los directivos de la Asociación AMPEM, Ángeles Antón y Javier Colino, que explicaron con suma claridad los fines fundamentales de la asociación con respecto a los desempleados mayores de 50 años y las actividades que han puesto y que pondrán en marcha para cumplir de la mejor manera posible tales objetivos, ofreciendo un servicio desinteresado a sus asociados en cuanto a su reincorporación laboral, aspecto clave en la mayoría de los casos.
051012_Aquihaytrabajo_8Entre estas actividades, y con el fin de hacer participar a la empresa privada, AMPEM suscribió con InnoSIB, en su ámbito de consultoría empresarial, el acuerdo de mutua colaboración para fomentar la integración de profesionales mayores en proyectos que InnoSIB promueva. El programa recogió el acto de la firma en el cual,Carlos Matías, socio de InnoSIB, explicó las motivaciones que han llevado a este acuerdo.


jueves, 27 de septiembre de 2012

Cantando las "cincuenta"


AMPEM es una asociación recientemente constituida sin ánimo de lucro nacida para dar apoyo a los desempleados mayores de 50 años. AMPEM (Asociación de Mayores por el Empleo) radica en Madrid y centra sus objetivos en agrupar a los afectados por el paro en el segmento de edad de los mayores, laboralmente hablando.

En el ocaso aún hay mucha luz
La crisis que nos afecta en estos tiempos ha hecho aflorar una importante cantidad de personas que rondando estas edades y viéndose en el desempleo, se ven abocadas a sufrir enormes dificultades a la hora de retornar al mundo laboral. Mundo donde las empresas no parecen hallar con facilidad los huecos que personas de amplísima experiencia podrían rellenar con absoluta eficacia.

AMPEM se propone sensibilizar a la sociedad en general y a las instituciones y el sector empresarial en particular, de la lógica necesidad de mantener a estos profesionales mayores de enorme bagaje. Profesionales mayores que, junto con el resto de integrantes de la estructura empresarial (jóvenes aprendiendo, profesionales especializados, directivos experimentados), pueden y han de seguir aportando conocimientos y experiencia vital en muchos casos para el incremento de la productividad y las rentabilidades de las compañías.

InnoSIB, iniciativa empresarial nacida alrededor de profesionales de diferentes disciplinas, todos ellos por encima de los 50 y con carreras de 30 años de promedio, quiere promover en sus relaciones de negocio la posibilidad de que sus clientes accedan a profesionales seniors adscritos a AMPEM en condiciones que permitan a tales compañías integrarlos en sus estructuras con todas las garantías aportando la capacidad, la experiencia y la productividad necesarias.

La asociación AMPEM e InnoSIB han firmado un convenio de colaboración para auspiciar la reintegración y continuación laboral de los profesionales mayores que transitoriamente han quedado en situación de desempleo.

InnoSIB facilitará y hará de puente con aquellas empresas potencialmente dispuestas a colaborar en diversas modalidades con estos trabajadores, ayudando a las empresas a cubrir sus necesidades laborales en condiciones idóneas y beneficiosas para todas las partes.





Foto propia de InnoSIB
Logo Ampem cortesía de Ampem


lunes, 30 de julio de 2012

La responsabilidad social del Gobierno. Parte II.


La responsabilidad social del Gobierno. Parte II

Como continuación del articulo anterior del mismo título.

I+D+i. Se recorta en todos los ámbitos de la ciencia y la investigación. Tenemos buenos científicos y nos podrían servir para rebajar el gasto sanitario y, por tanto, solucionar parte del déficit. Cualquier inversión en I+D+i a medio y largo plazo es positiva y fomenta el empleo. Por poner ejemplos sencillos, los satélites enviados recientemente influyen en la predicción del tiempo y esto tiene una aplicación clara en la agricultura. Gran parte de las cosas que hoy consideramos habituales, han sido gracias a la investigación espacial: móviles, GPS, imágenes digitales, etc. Los beneficios pueden ser grandísimos, pero hay que aplicarlos bien, como todo. Es por tanto fundamental para el futuro invertir en Educación y en I+D+i. Este es uno de los cambios estructurales que demandamos para nuestra generación y país futuros. Otro ejemplo, las energías renovables, un sector al que lejos de apoyar, se está castigando. España necesita cubrir el hueco del PIB que dejó la burbuja inmobiliaria, y ese hueco debemos encontrarlo en sectores donde estemos bien posicionados. Además del turismo, España tiene las mejores condiciones climáticas de toda Europa para ser líder en la generación de energía solar y eólica. Y tenemos una de las mejores empresas a nivel mundial en energía eólica (Gamesa). Este sector podría generar puestos de trabajo a un nivel similar a lo que en sus días hizo la construcción. Las renovables están bien, pero hay que analizar su coste. Si es pagando un sobrecoste del 525% no estamos de acuerdo. Hay que fomentarlas, pero apoyando la investigación (volvemos nuevamente a la I+D+i) y no la generación, que es lo que se ha hecho hasta ahora. Esto solo beneficia a las empresas generadoras (Endesa, Iberdrola, etc.), que, además, son las que se llevan el beneficio en la distribución. Es más importante, desde nuestro punto de vista, solucionar el problema de la deuda eléctrica y el coste real de la misma. El Gobierno ni la toca y nos sube la electricidad.

Edad de jubilación. Hay que aumentarla y cuanto antes mejor. Hay que trabajar más años para poder sufragar los gastos de las jubilaciones y hacerlo sostenible para las generaciones venideras, nos han dicho. Alargar la edad de jubilación fomentará el desempleo juvenil ya que el hueco que dejarían en las empresas sería ocupado por los jóvenes. ¿Qué hacemos con los mayores? Les recortamos beneficios adquiridos. Es cierto que si se alarga la edad de jubilación no se puede cubrir el puesto por jóvenes. Pero eso no impide que sea voluntario o que una persona quiera trabajar media jornada siendo la otra media compartida por un joven o, durante un tiempo definido, que un joven y un mayor compartan el puesto y se pueda considerar periodo de aprendizaje (pagando a ambos, por supuesto) y favorecido por el estado de alguna manera. No está de más pedir algo de imaginación al Gobierno ante la falta de ideas.

Fiscalización. ¡Qué podemos decir de esto! Los que hace unos años en Galicia se dedicaban a entrar y salir con grandes y rápidas barcas fueraborda cargadas de productos que fomentaban la alegría en los jóvenes (drogas para los que no lo entiendan), con algún que otro resultado de muerte y que no podían ingresar el dinero en los bancos ya que no se podía demostrar su procedencia, ahora pueden redimirse y aflorar ese dinero por un “módico” 10% sobre lo que en su día deberían haber pagado. ¡Generoso Gobierno! Lo mismo para esas personas que no saben lo que hacer con el dinero y se lo llevan a otros países porque aquí pretenden cobrarles impuestos. ¡Qué vuelvan todos (los dineros) y, además, les invitamos a comer (a sus dueños) por benefactores!, dicen desde el Gobierno, en restaurantes de lujo como hicieron algunos de sus miembros después de escuchar el tan bienvenido y bien leído discurso de su jefe ese famoso 11 de julio en el Congreso En unos años se irán a celebrarlo a Eurovegas y, de paso, echarán unas manitas al poker, claro, ya que se juegan el dinero (de otros, por supuesto), no al mus que solo se apuestan los cafés y las copas. Y para que recordemos más y mejor su obra, nos incrementan el IRPF a los asalariados, las cotizaciones a los autónomos y maltratan un poco la educación y la sanidad para que sean privadas y agasajar a sus amigos

Fraude. ¿Qué es? ¿Para que gastar más recursos en investigarlo? Según el Gobierno no debe haber mucho en España ya que no merece ni mención ni investigación. Lo cierto es que ningún Gobierno a partir de 1996 ha sido capaz de hacer nada. Y, sin embargo, los especialistas hablan de cifras que no alcanzamos a imaginar (60 o 70.000 millones de euros ¡al año!) que viene a ser lo que se necesita para rescatar a la banca. Proponemos tasas extraordinariamente altas para los defraudadores, más cárcel, y para los que se llevan el dinero a paraísos fiscales. Demandamos un acuerdo de la UE para no reconocer a los paraísos fiscales o penalizarlos de alguna manera, aunque conllevaría otros problemas. Por ejemplo, Holanda, Luxemburgo y ciertos lugares de Gran Bretaña están considerados paraísos fiscales. ¡Y que paguen algo más los ricos! Ya que los pobres estamos exprimidos y ya nos queda poco jugo.

Administración y Políticos. Hay que cambiarlos para que todo siga igual. Es cierto que la mayor parte de los políticos son honrados y no debemos hacer demagogia con esto ya que podemos penalizar a todos por unos cuantos "chorizos". Pero creemos necesaria una reestructuración del estado: Administración central, autonómica y local. Ahí tendríamos una buena medida para valorar a nuestros políticos. Se pueden eliminar ayuntamientos y diputaciones, convertir las autonomías en estados federados, pero reduciendo mucho el número (5 ó 6 estados) y con igualdad de competencias, revisar la forma de acceso al estatuto de funcionario, evaluar los puestos en todas las administraciones, eliminar asesores y personas designadas a dedo, eliminar organismos sin competencias o su reconversión (Senado y muchos departamentos descentralizados, etc.) y aunque las dietas de los políticos son "pecata minuta" (inapreciable) en los presupuestos del estado, es un buen gesto hacia los ciudadanos. Con todas estas medidas ya se han eliminado más de la mitad de los políticos, pero de una forma racional. Sin embargo, no, Rajoy impulsa las diputaciones, elimina las mancomunidades, reduce el número de concejales (la mitad de ellos no cobran) y, eso si, establece salarios fijos para alcaldes y concejales según las poblaciones donde desempeñen los puestos. Habrá que ver.

Y mucho nos tememos que esto solo acaba de empezar. 

Javier Colino
Consultor RSC

lunes, 23 de julio de 2012

La Responsabilidad Social del Gobierno. Parte I.

La responsabilidad social del Gobierno. Parte I.

Cualquier persona que habitualmente esté informada (me refiero a los que escuchan la radio, ven la televisión, leen los periódicos y les interesa lo que ocurre en el país), no puede dejar de estar preocupada por lo que está aconteciendo: endeudamiento privado, prima de riesgo, déficit en las cuentas del estado, problemas en la banca, burbuja inmobiliaria,… es decir, catástrofe económica y España al borde del “precipicio”. Es para estar alarmados. La cuestión es que los ciudadanos nos preguntamos ¿qué hemos hecho nosotros para que merecer esto? Haciendo una breve historia, podemos afirmar que los sucesivos gobiernos de los últimos 16 años no han sido capaces de encarrilar el país ni hacer las reformas estructurales (¡que bonita frase y que pocos saben lo que significa referida a la crisis!) que España necesita y los mercados nos exigen. Queremos con ello decir que todos los gobiernos, en lo que les toca, han pinchado. Y ahora gobierna Rajoy, es decir el Partido Popular, por que así lo ha querido una mayoría amplia. Y les ha tocado bailar con la más fea: la crisis en las narices. ¡Es lo que tiene gobernar! Veamos que nos están proponiendo.

Subida del IVA. Antes los que menos, ahora los que más o casi. Teniendo el nivel de parados más alto de Europa y uno de los niveles de consumo más bajos, ¿qué vamos a hacer?
Unos dicen: Es necesario incrementar los ingresos para mantener el estado de bienestar;
los otros:  Es la medida ideal para solicitar el rescate. Claro que no nos importaría que se subiera a productos que no son de consumo normal o mayoritario. Por ejemplo, joyas, coches de lujo, tabaco, bebidos alcohólicas, cierto tipo de viviendas...




Desempleo.  Continuará creciendo, nos dice Rajoy, hasta 2014 y se remata con alguna frase ya famosa dicha en el Congreso. Pero los parados son ahora mismo los españoles más débiles, y habría que protegerlos, y la gran mayoría continúa haciendo frente a sus deudas. Recortar la prestación por desempleo aumentará el índice de morosidad, retraerá el consumo e incrementará la pobreza, en general, y abocará a muchas familias a niveles no vistos en la democracia. Por si eso es poco, quitan la prestación o subsidio a los mayores de 45 y aumentan de 52 a 55 años la edad para poder acogerse al subsidio de mayores desempleados. Además, quitan las aportaciones a casi todo tipo de contrato y bajan del 60 al 50 % de la base lo que se les pagará a los parados a partir del sexto mes.

Nacionalización de bancos y privatización de empresas. Todo banco que por su mala gestión en el pasado se encuentre en necesidad de ser rescatado, será (ha sido) nacionalizado. El Gobierno se encargará de que el dinero inyectado se dedique a abrir el grifo del crédito y cuando la situación mejore, se procederá a la venta de la entidad para recuperar la inversión Y si una empresa, organismo o entidad oficial se puede privatizar, así se hará. 
Y los especialistas dicen, la nacionalización de la banca por sí sola no soluciona los problemas de los bancos. Necesitan capital para poder darlo. Si ellos no lo tienen alguien tiene que dejárselo. Los bancos no pueden fabricar dinero al estilo Zapata. Esto significa que si son nacionalizados, el estado debe cubrir los agujeros y no se si España puede hacerlo ahora. Aparentemente, no. Otra cosa es que el dinero se consiga a través de la UE como préstamos y sin que aumente las cargas del estado (déficit). Estamos a favor de la creación de una banca nacional, pero sin riesgos y gestionada por profesionales. Ya sabemos lo que ocurre si son los políticos los que ocupan los cargos. Y también estamos a favor de un "banco malo" que absorba las viviendas no vendidas, al mismo tiempo que se cree una agencia estatal de vivienda para la venta o el alquiler de estos a precios asequibles. Y mejor no hablar del color de los que se han llevado las indemnizaciones que por contrato tenían firmados en sus “fincas particulares” (empresas o Cajas).

Iglesia. Ya que hace unos años el Partido Popular dijo que debía quedar reflejado en la Constitución la influencia de la cultura cristiana (católica, claro) debido a nuestra gran tradición, es lógico concluir que no deben pagar nada. Otros pensamos que debería recibir donaciones de los feligreses que voluntariamente accedan a concederla, bien sea directamente o bien sea marcando la casilla en la declaración de la renta, pero, de ningún modo, debe ser subvencionada con dinero público. Si las cuentas no nos fallan, la Iglesia, si fuera estado a la usanza habitual, sería la octava potencia del mundo. Pero no, se les hacen leyes a su medida  para poder apropiarse de bienes que no estén inscritos en el registro y que hayan sido usados por la iglesia (en su mayoría cesión por parte de los pueblos). Pero ahí no acaba la cosa: debemos pagar la enseñanza de la religión, de los profesores y de los curas y obispos. No estaría de más una nueva desamortización y elevar a los altares a Mendizábal y así dejar de pagar por ver las obras de arte que nuestros pasados hicieron y que han sido monopolizadas por la iglesia.

Y mucho nos tememos que esto solo acaba de empezar.

Javier Colino
Consultor RSC

martes, 17 de julio de 2012

El departamento de X+I


Empezamos a tener la archipresente palabra crisis adentrada en todo nuestro ser y sus circunstancias de una manera apabullante, abrumadora, yo diría incluso, asfixiante. Forma parte ya de una manera absurdamente natural de nuestras conversaciones, de nuestros actos, de nuestros pensamientos, incluso de nuestras excusas, que es peor.
Uno de los aspectos en que la denostada crisis ha hecho hincapié ha sido en los profesionales de alta experiencia, en aquellos que acumulan carreras de más de treinta años a sus espaldas, provenientes de casi todos los sectores aunque fundamentalmente con orígenes en los servicios. Profesionales que desde los alrededores de la cincuentena han visto cómo sus cimientos (nada que ver en la mayoría de los casos con los famosos cimientos endebles y quebradizos de la burbuja del ladrillo) se han resquebrajado, se han venido abajo, han mostrado una cara que no vislumbraban en todos aquellos años de la denominada bonanza económica (si es que lo era).
¿Y ahora qué? Esta interrogación es la tan temida pregunta que cualquiera de estos profesionales perplejos y desconcertados por una perspectiva poco o nada evaluada, ni siquiera prevista, casi ni se atreven a hacerse a sí mismos y mucho menos a los de su entorno más cercano.
El abuelo tiene un plan
Pues ahora toca no abandonar, toca pensar, toca actuar, toca alimentar pequeñas esperanzas por alejadas que parezcan de las propias capacidades. Ya sabemos (mira que se está repitiendo la consabida definición) que crisis es cambio, transformación, metamorfosis. Pero crisis es etimológicamente (en griego) separar, decidir, reequilibrar. Además, existe idéntica raíz en palabras como: criterio (discernimiento, juicio, norma para conocer la verdad), crítica (separar lo bueno de lo malo), criba (selección rigurosa), crispar (causar contracción repentina y pasajera).
Es decir, toca decidir, toca aportar, toca enjuiciar, toca reequilibrar. Lo que en verdad debería tocar es proclamar cuan de interesante es aunar el pasado con el futuro, el bagaje de tantas vicisitudes con las fuerzas de mejorar y perfeccionar, tanta acumulación de información de tantos años con tantas posibilidades de utilizarla en las nuevas mecánicas; en definitiva, aunar, combinar, armonizar, acoplar la experiencia (X) con la innovación (I) en una nueva fórmula que permita a las empresas, a la política, a la sociedad y, por tanto, a las personas, extraer lo bueno de la madurez con lo mejor de la juventud. Todo el mundo es necesario si se conjugan adecuadamente por un bien común los diferentes elementos de una valiosa mezcla.
Ahora que las edades profesionales van a tender a alargarse (por los diferentes factores que todos sabemos) los nuevos departamentos de X+I se harán imprescindibles para cualquier organización responsable, emprendedora, audaz, solvente, donde se busquen con ingenio las nuevas fórmulas en que la experiencia trabaje al servicio de una compañía sin que suponga para esta ningún hándicap y se integre con la juventud con el fin de que juntos aporten la innovación necesaria para que el conjunto gane enteros a todos los niveles.



Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB

Foto cortesía  Dreamstime


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martes, 19 de junio de 2012

¿Crisis?


Hace unas semanas asistí a la Asamblea Anual de la Asociación Española para la Calidad (AEC). La asamblea, como suele suceder con todas las de este tipo, estaba más orientada a los asiduos a ellas que a los neófitos como yo.

Estos actos suelen ser un excelente foro para que viejos conocidos se encuentren al menos una vez al año, se adule a quien deba ser adulado, se intercambien las experiencias más recientes y se introduzca en los círculos ya establecidos a nuevos colaboradores que están iniciando su colaboración con la entidad que celebre su asamblea.

También el acto oficial suele estar sujeto a un guion claramente establecido. En uno u otro orden se suelen realizar uno o dos discursos protocolarios, se repasan y aprueban las cuentas del ejercicio cerrado y presupuestos para el venidero. Se trata la actividad de algún proyecto o área determinado y opcionalmente se hace entrega de algún tipo de reconocimiento a una organización o persona con una alta implicación con la organización.

Así suelen ser y así fue la Asamblea General Ordinaria de AEC en el 2012. En principio nada especial.

Si traigo esta asamblea al blog es por un solo motivo; el discurso de la Directora General de AEC. Se trató de un discurso corto y sencillo, pero una parte de su contenido creo que condensa algunas de las líneas de actuación que las empresas pueden tomar para actuar en las actuales circunstancias. No es mi intención reproducir el discurso literalmente pero sí resumir las ideas básicas de su mensaje tal como yo las entendí.

  • Crisis. Debemos olvidarnos de la tan manida crisis y de culpar a ésta de todos nuestros males y falta de iniciativas. Hay unas circunstancias concretas en las que debemos actuar.
  • Gestión. Las actuales circunstancias exigen una mayor eficiencia en las empresas. Los márgenes de actuación son ahora muy estrechos y no podemos permitirnos las alegrías de otros tiempos. No hay que RECORTAR hay que GESTIONAR MEJOR. Hay que hacer lo mismo (o más) con menos. 
  • Calidad. Dentro de los muchos mecanismos para la mejora de la eficacia de las empresas está la gestión de la Calidad.


En la AEC se sienten tranquilos no solo por haber entendido esto sino, dada su línea de actividad, por ser expertos y veteranos en la aplicación y difusión de los Sistemas de Gestión de la Calidad.


Imagen: Logo de la Asociación Española para la Calidad


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