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lunes, 26 de mayo de 2014

El arte de la recomendación

Desde InnoSIB nos hemos unido a una iniciativa innovadora, valiente, de confianza en la colaboración deinteresada y, sin embargo, de seguridad en el resultado y en el futuro.
Business Up System, modelo ideado, promovido y organizado por el empresario Antonio del Hoyo (en sus ratos libres, dice él), es un compendio de las virtudes de la relación biunívoca entre empresarios y profesionales de cualquier actividad y de cualquier sector económico con el objetivo único de conseguir incrementar las ventas bajo el enfoque de que cada empresario adscrito y comprometido con la causa busque para su aliado en el sistema aquellas referencias comerciales que le pueden suponer negocio directo.
La ayuda mutua, sin más interés que favorecer el negocio del otro que está al lado, provoca de manera continuada en el tiempo que se generen potenciales ventas para cada uno de los miembros de los grupos organizados en Business Up. Es realmente maravilloso comprobar como las relaciones de confianza generar el incremento paulatino de las oportunidades.
… Y además se hacen grandes amigos.

A continuación la visión de Antonio del Hoyo de lo que es y supone Business Up System, como nuevo método comercial, para el relanzamiento del tejido empresarial español desde el pequeño empresario hasta, por qué no, los departamentos comerciales de empresas de mayor tamaño.

El nuevo modelo comercial para las Pymes y los profesionales


¿QUÉ ES EL NETWORKING?

Aunque no todo el mundo conoce el Networking, lo cierto es que se ha generado una tendencia alrededor de este concepto y parece que todo el mundo quiere hacer o sabe hacer Networking, pero hay una gran diferencia entre ese tipo de reuniones donde la gente va con el objetivo de recoger tarjetas, (contactos) con el propósito de vender y el Networking Profesional que es el que proporciona referencias reales y cualificadas de clientes que necesitan los productos o servicios que ofrece su empresa.
No todos los networking son iguales, ni todo es networking, aunque lo llamen de esta forma. Desafortunadamente en España hay muy poco Networking Profesional  Activo, a pesar de que su efectividad es tan importante que llega a representar para las empresas que participan su principal fuente de referencias comerciales, referencias que en la mayoría de los casos se convierten en ventas.
Si ha tenido la experiencia de participar en una reunión de "esas" que reciben el nombre de Networking, donde sólo hay un intercambio de tarjeta y para lo único que sirven es para perder su preciado tiempo le sugerimos que invierta unos minutos en conocer el mejor sistema de Networking Profesional que opera hoy en España BUSINESS UP SYSTEM y compare.
La base del Networking es aumentar los contactos profesionales, pero si no se consigue negocio de los mismos, no sirven para nuestros objetivos empresariales, (más tarde o más temprano todos los negocios son evaluados por sus resultados y si no hay ventas se acaba el negocio). Para obtener resultados reales de la participación en un Networking éste debe ser profesional y seguir en el tiempo un MÉTODO SISTEMATIZADO DE ÉXITO COMPROBADO.
Hoy más que nunca, un sistema que aporte referencias cualificadas es la manera más eficaz y menos costosa de conseguir nuevos clientes. Ésta es precisamente la base del sistema probado y medible de BUSINESS UP SYSTEM.
¿Cualquier empresa puede ser miembro de BUSINESS UP SYSTEM? No; nuestros miembros deben cumplir con unos requisitos imprescindibles de calidad profesional  y tener unos compromisos que garanticen al resto de miembros su credibilidad y por tanto el ser merecedores de su confianza, pilar fundamental para cualquier iniciativa de colaboración empresarial.
El ser miembro activo de BUSINESS UP SYSTEM aporta, entre otras ventajas, la representación en exclusiva de su actividad en un grupo de trabajo y por tanto ser el único receptor de referencias comerciales de su actividad.
Además, participará de forma totalmente gratuita en talleres de capacitación para la consolidación de conocimientos fundamentales en ventas y marketing, Establecerá de forma garantizada múltiples contactos empresariales y dispondrá de un anuncio publicitario on-line que le ayudará a amplificar aún más su señal comercial en Internet.
Nuestras referencias aportan al cliente final la confianza de la persona que nos ha recomendado y por tanto el valor necesario para que prospere nuestra oferta. El modelo de BUSINESS UP SYSTEM se basa en un sistema altruista de colaboración, por lo que el receptor de la referencia no tendrá que pagar nada por recibirla, ni por el negocio derivado de la misma.
El  proyecto de BUSINESS UP SYSTEM es profesional, serio y efectivo, no hace perder el tiempo con un simple intercambio de tarjetas o contactos. Es un NETWORKING PROFESIONAL ACTIVO.
BUSINESS UP SYSTEM está formado por un grupo de empresarios multisectorial y multidisciplinar que tenemos el compromiso en el tiempo de ayudar a nuestros socios a ampliar su red de contactos empresariales y aumentar sus ventas optimizando sus conocimientos, su tiempo y sus recursos.

Nuestro proyecto está gestionado por un conjunto de profesionales de alta cualificación y experiencia en ventas, marketing y desarrollo personal, que tiene como principal compromiso ayudar a aumentar las ventas de las empresas, la impartición de formación para el desarrollo personal en marketing y ventas, además del establecimiento de canales de colaboración entre los empresarios que les ayudaran a descubrir nuevas oportunidades de negocio, establecer colaboraciones puntuales y sinergias de negocio.

Ser miembro de BUSINESS UP SYSTEM,  es mucho más que tener un numeroso  equipo en ventas y marketing trabajando para usted sin tener que descapitalizarse para conseguirlo, ni pagar comisiones, ni sueldos tan difíciles de amortizar.
                  
"Tú puedes obtener todos tus objetivos 
            tan sólo ayudando a los demás a conseguir sus objetivos” 



Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB



lunes, 3 de marzo de 2014

En zapatillas

Se piensa, y desde tiempos ancestrales así se cree, que un buen ambiente de trabajo es aquel en que un grupo de trabajadores, operarios o técnicos mantienen entre ellos una relación de “alegría social”, es decir, cada uno cumple con su cometido sin quejas, las controversias y disputas entre iguales son mínimas y los jefes dan directrices que se ven con buenos ojos. En definitiva, la cordialidad y la camaradería imperan en las decisiones, en la actividad y el trato personal. Esto está bien. Pero esta visión del ejercicio laboral comienza a resquebrajarse cuando los aspectos económicos-financieros de la empresa se vuelven negativos, acrecientan lastres, deja ver las carencias de involucración del colectivo en los resultados.

Es en ese momento cuando el llamado buen ambiente laboral empieza a agujerearse por todas partes: las órdenes de los superiores ya no se debaten (sólo se obedecen), el intercambio de opiniones se vuelve inoperativo (antes en realidad eran superficiales) y se crean constantes desconfianzas entre compañeros (por ver quién es mejor porque puede haber consecuencias derivadas de ello). En fin, que el denominado buen ambiente de trabajo deja de ser un “llevarse bien” y un “trabajar con alegría”.
Los últimos tiempos económicos—sobre todo, hablando en términos de crisis y depresiones—están obligando a asumir cambios trascendentales para reencontrar el perdido equilibrio entre ingresos y gastos. Uno de los grandes debates, que lleva cierto tiempo planteándose, pero que no consigue modelar la forma adecuada para que se adapte perfectamente a nuestros arquetipos de planteamientos de la vida laboral y profesional es el teletrabajo.
La mayoría entiende que el teletrabajo es que un profesional no disponga de oficina propia donde instalarse o que una buena parte de los trabajadores de una empresa trabajen desde sus casas. Así sin más, no es un planteamiento correcto. El teletrabajo ha de entenderse como un sistema, más que como un puesto de trabajo. Ha de entenderse como una forma hábil y eficaz de reducir el coste de determinadas funciones, no de la persona. Ha de entenderse como una estrategia a definir dentro de los esquemas esenciales de la empresa en función de sus objetivos, de su situación y de su cultura.
Rindiendo cómodamente
En este sentido, la estrategia del teletrabajo o realización de actividades a distancia debe asentarse en que: son funciones vinculadas a la información y el conocimiento; las nuevas tecnologías permiten casi en tiempo real mantener el contacto entre los intervinientes en una actividad (jefes, compañeros y subordinados); se persigue el ahorro de costes eficaz, es decir, aquel que conlleva aumento del rendimiento y la productividad; y, finalmente, debe basarse en un perfecto equilibrio real entre la actividad presencial (en la sede de la compañía) y la remota (en otro lugar diferente).
¿Dónde ahorramos?: en desplazamientos (traducido en costes por tiempo improductivo, sobre todo, en grandes ciudades, y por desmotivación personal), en espacio (despachos, locales, salas, edificios y servicios se reducen a lo imprescindible) y en absentismo (el teletrabajo bien llevado permite una conciliación de más calidad entre las necesidades personales o familiares y las necesidades profesionales).
Bien es cierto, que no todo es ventaja. Hay ciertos posibles inconvenientes que deben ser tenidos en cuenta a la hora de un planteamiento correcto y eficaz. La opción del teletrabajo requiere ciertas dosis de autodisciplina, de motivación y predisposición a manejar de forma personal los tiempos y las tareas, de saber separar con claridad la vida personal y la laboral, sobre todo, si se ejerce el trabajo remoto en el propio hogar. Y un evidente impedimento añadido se deriva de la cultura del “te controlo sólo si te veo”.
Como todo en la vida, es preciso armonizar objetivos y adaptarse perfectamente a los diferentes condicionantes para obtener las mejores perspectivas. Porque con estos nuevos modelos que nos abren sus puertas redefiniremos el buen ambiente de trabajo como aquel que genera optimismo, incrementa los rendimientos tanto personales como colectivos y fomenta la ilusión por el esfuerzo y por los resultados, independientemente del lugar físico donde cada uno ejerza su tarea en un momento determinado. La tecnología actual nos lo facilita además.
Está llegando la era de trabajar, por fin, en zapatillas.

Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB




Foto cortesía de Imagebase



lunes, 3 de febrero de 2014

Conferencia sobre Sistemas de Gobierno y Control para la Empresa

InnoSIB, con la organización del Ayuntamiento de Boadilla del Monte a través de su Área de Emprendedores, impartió el pasado 28 de enero la conferencia “Construye el Sistema de Control de tu Empresa. Claves y Pasos”. La jornada de carácter gratuito tuvo lugar en el Centro de Empresas Municipal.

Los cambios tecnológicos, alianzas, fusiones, la globalización, los sistemas de información, nuevos canales y modelos de venta… hacen que todo esté en constante evolución. No se trata de enseñar, sino más bien de diseñar nuevos caminos en función del entorno cambiante que nos rodea y de afrontar la dura competitividad con la que debemos luchar diariamente. De este modo, se orientan y enseñan nuevos retos. Y además, se aprende a diseñar y manejar nuestro propio sistema de defensa.

Jaime Renovell, socio de InnoSIB y experto en transformación y gestión del cambio en organizaciones, expuso con detalle el objetivo de la ponencia en términos de acercar de forma clara y práctica las claves de la gestión de la información y la optimización de procesos y componentes de la empresa para asegurar el gobierno y supervivencia del negocio.




La ponencia estuvo dirigida a gerentes y dueños de pequeñas empresas o comercios, emprendedores, autónomos y, en general, profesionales que dirigen organizaciones donde intervienen personas, procesos y resultados.


InnoSIB, en su ánimo y vocación de promover la innovación en emprendedores, pequeñas y medianas empresas, colabora en cualquier proceso de activación económica y empresarial, ofreciendo el bagaje de sus consultores en implantación de sus propios modelos de mejora y eficiencia en la gestión y el gobierno de la empresa con el fin de conseguir una maximización de resultados y objetivos. 






viernes, 3 de mayo de 2013

Enseñando a pescar


Previamente, en este mismo blog, comentaba sobre la apuesta por incorporar a las empresas de menor tamaño al mundo de la consultoría, adaptada desde luego en la medida justa y necesaria. Indicábamos igualmente que uno de pilares esenciales en los que estas empresas han de sustentar sus puntos de mejora e innovación consiste en posibilitar la adecuación tecnológica; pero haciendo hincapié en la adecuación de aquella tecnología que provea claros réditos y beneficios en su negocio específico.
El problema de muchas de estas empresas es que, o bien carecen de una estructura orgánica con la precisa competencia o sabiduría para adentrarse en tales retos tecnológicos, o bien, aún disponiendo de recursos internos con capacidad suficiente, les falta iniciativa, proactividad o tesón para poner en marcha proyectos que la mayoría de las veces son mucho más simples de lo que la dirección de la empresa supone.
Porque hay que decir en este punto, que la consultoría de alto standing, de altos vuelos, aquella que se presume dirigida solamente para grandes corporaciones no es obviamente la que necesitan empresas de una posición más específica, de una dimensión más acotada. Lo que estas compañías necesitan es una mano experta y nítida que las oriente en cómo poner la tecnología al servicio estricto de su negocio, de sus objetivos particulares (y muchas veces peculiares), de sus requerimientos rigurosos.
Y esta mano ha de ser capaz no sólo de poner en marcha esas adaptaciones de la técnica moderna en sus procesos, sino que ha de ser capaz y ha de comprometerse a orientar el camino a seguir, a impulsar a sus recursos internos a ser activos, a ayudar a perder los miedos por lo novedoso, a evitar, en definitiva, la dependencia externa.
Soledad en el mar tecnológico
La consultoría promovida en el ámbito de sociedades pequeñas, menos pequeñas y medianas no debe servir para generar desarrollos e implantaciones que creen dependencias de proveedores. No hay que diseñar, plantear e instalar la tecnología exclusivamente, sino que hay que facilitar la autogestión porque lo que suelen necesitar estas compañías son planteamientos normalmente muy sencillos (más de lo que ellas mismas suponen, como he dicho al principio). No hay que ofrecerles una abundante y fructífera pesca, sino que hay que enseñarles a  pescar, y el futuro será más controlable.


Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB





Foto cortesía de Freephotos

domingo, 14 de abril de 2013

Ni mucho, ni poco: lo justo


Cuando alguno de los componentes de InnoSIB, acogidos en el seno de importantes consultoras y multinacionales del sector tecnológico, formalizábamos ofertas y propuestas de colaboración siempre teníamos fijada en el fondo de nuestra mente una directriz: somos grandes y, por tanto, nuestros ofrecimientos han de ser de igual o mayor calado, si cabe. Y nuestra sabiduría, nuestra capacidad, nuestro profundo (a veces, demasiado profundo) conocimiento de las diferentes artes y técnicas del desarrollo de las empresas, necesariamente había de ser dirigido, desde luego, a grandes corporaciones que supieran apreciar nuestro valor (y lo pudieran pagar).
Cumbres a medida
Sólo los grandes clientes podían acometer los proyectos de la importancia y la trascendencia que se les planteaban, lógicamente. Sin olvidar que ellos mismos en clara reciprocidad así lo esperaban y lo demandaban.
De este modo, las consultorías, los diseños de sistemas, los asesoramientos y diagnósticos de las organizaciones y los planes estratégicos tecnológicos y no tecnológicos han acabado por ser patrimonio (en apariencia) de las compañías que superan un cierto nivel de tamaño (grande), que exponen un importante nivel de necesidades (normalmente menores que las planteadas en las ofertas) y, sobre todo, que manejan un elevado nivel de presupuesto. Muy apetecible (y necesario, claro está) para las grandes consultoras y multinacionales de servicios empresariales.
Pero como el presunto pastel presupuestario a repartir por esas grandes sociedades —referencia en sus sectores y con gran renombre— es cuantioso, los pequeños proveedores (consultoras desgajadas de las grandes, aventuras de algunos y otras iniciativas similares) también quieren participar de la tarta y tratan de arañar las migajas que los grandes dejan caer.
Sin embargo, hay miles —según algunos, millones— de empresas denominadas pequeñas, medianas y hasta microempresas que realmente necesitan aplicar en sus negocios muchos de aquellos conocimientos, experiencias y valores que ofrecíamos a las grandes. Eso sí: en su justa medida. Proyectos de adaptación tecnológica, de estudios de organización y estrategia, de mejora y eficiencia, de calidad en los procesos, de cambio y transformación, de comunicación e imagen, de innovación incluso, pueden y deben ser amoldados a la medida de una empresa de cualquier tamaño y estructura.
Si somos capaces (y en ello creemos los que hemos bregado durante casi tres décadas en grandes firmas consultoras) de proponer ese conocimiento y saber a la medida de cada compañía, estas empresas no grandes dejarán por fin de pensar que muchos de esos proyectos no son para ellas. La clave está en definir correctamente la necesidad y la demanda en alcance, en objetivos y en coste acorde con la estructura de la empresa. No ha de ser ni mucho ni poco, simplemente lo preciso, lo justo.

Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB



Foto cortesía de PDPhoto


martes, 14 de agosto de 2012

La fuerza de la unión


Hace años, cuando se empezaban a valorar las posibilidades de Internet para hacer negocios, para conseguir contactos o para detectar oportunidades, emergieron modelos de plataformas que pretendían facilitar a los intervinientes sus operaciones comerciales.
De esta forma, nacieron plataformas B2C (Business to Consumer) donde las empresas ofrecen a los clientes particulares sus productos o sus servicios a modo de tiendas virtuales online.
También se empezaron a barajar plataformas B2B (Business to Business) para interconectar empresas clientes con empresas proveedoras de productos, servicios o materias primas. A través de estas plataformas se plantean necesidades, se localizan soluciones, se cierran los precios y se ejecutan las transacciones.
Incluso, se han promovido plataformas C2C (Consumer to Consumer) para el mercado entre particulares con artículos usados o de segunda mano, o simplemente, intercambio de habilidades y servicios para cubrir necesidades individuales.
La Red (en mayúsculas) facilita el conocimiento y la información, abarata la promoción y la acción comercial y, por tanto, aumenta las rentabilidades de las operaciones mercantiles a cualquier nivel y alcance. Bien es cierto, que se podría catalogar como cierta desventaja que se deja de lado el contacto físico y presencial, muy conveniente tantas veces para que las propuestas comerciales sean fiables, honestas y generen fidelidad. Pero todo no se puede tener al mismo tiempo. Hay que conseguir lidiarlo. Ya se sabe: las buenas estrategias son las que procuran equilibrar las ventajas con las desventajas de tal forma que el resultado final sea el más óptimo.
Los siguientes pasos en el uso de la Red para la colaboración humana se enmarcan en las denominadas redes sociales para la interrelación individual donde se sobrepasa el ámbito de actuación meramente comercial para promover la pura relación entre personas mediante el intercambio de la información que desean (sin mediar necesariamente ningún tipo de finalidad mercantil).
Remando hacia el futuro
Pasándonos al plano profesional, se constituyen redes de intercambio informativo entre profesionales (para conseguir contactos, para mejoras laborales, para recíprocas transferencias de conocimiento y muchas otras posibilidades). En este caso estamos hablando del denominado networking o redes profesionales.
Finalmente, el siguiente camino en desarrollo es el networking entre empresas, fundamentalmente entre empresas de dimensiones pequeñas, no demasiado grandes (aunque nunca hay que descartar nada en Internet). La unión hace la fuerza, dice el refrán, y en el caso de los negocios, a veces pensamos más en términos de competencia que en términos de colaboración, cuando lo que realmente nos es vital en muchos casos, por no decir casi siempre (sobre todo si somos pequeños), es buscar alianzas. Alianzas que nos han de permitir complementar nuestros servicios o productos dándoles más valor, acceder con más facilidad y posibilidades a segmentos de mercado inaccesibles en solitario, aumentar nuestras capacidades cuando tenemos carencias en ciertos aspectos de nuestra organización, conocer otras alternativas y otros métodos de abaratar costes, de optimizar gastos. En definitiva, un sinfín de conocimiento que por nuestra cuenta y de forma aislada no podemos ni imaginar.
El networking entre empresas va a ser en los próximos años (y más con estos caudales de crisis que corren por nuestras venas) una necesidad imperiosa para empresas pequeñas, un requisito imprescindible para salir adelante, para desarrollarse e incluso, en algunos casos, simplemente para sobrevivir hasta que los tiempos mejoren. Eso sí, las redes fiables se basan en un verdadero intercambio. Para recibir hay que dar también. El beneficio mutuo es lo importante. La fuerza de la unión reside en la reciprocidad de sus componentes.

Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB

Foto cortesía de Freephotos biz



martes, 8 de mayo de 2012

Las 3 Ces de la consultoría


Todos conocemos lo que se ha dado en denominar las tres ces de la salud. Las tres mayores causas de mortalidad en el mundo desarrollado comienzan por C: cáncer, corazón y carretera. Todos sabemos los esfuerzos que se están haciendo en cada una de tales materias —que nos perjudican vitalmente en muchos casos— por reducir su incidencia en un mundo cada vez más cargado de estrés y de tensión. Afortunadamente las cifras y los porcentajes de afectación se están reduciendo paulatinamente. Pero no es de salud de lo que trata el presente artículo.
Menciono lo anterior porque parece que hay una cierta predisposición a que las palabras que comienza por C definan muchos de los aspectos importantes de nuestras vidas. El mundo de la consultoría de empresas, dentro del nuevo mundo que se va conformando con los actuales tiempos que nos está tocando lidiar, ha de acomodarse alrededor de tres conceptos, de tres ideas que casualmente comienzan también por C.
Seguridad en el futuro
La consultoría actual y venidera puede y debe ser acondicionada a cualquier tipo de empresa, desde el emprendedor solitario hasta importantes organizaciones. Los nuevos modelos de consultoría deben ser capaces de facilitar mejores y más prácticos cauces de ayuda a los negocios y a las personas. Es por ello que los criterios base sobre los que se ha de apoyar fundamentalmente esta nueva visión consultora son: cercanía, comprensión y confianza.

Cercanía. La empresa receptora de la ayuda, del asesoramiento en cómo cumplir más y mejor sus objetivos reales, debe conocer a la persona o personas que le van a modelar su organización, que le van a explicar los mejores modos existentes de llevar a cabo sus planes, que le van a facilitar los conocimientos que han de usarse para poner en marcha sus nuevas actividades. Debe, sin lugar a dudas, tener un trato directo, cercano, incluso me atrevería a decir, casi entrañable en algunos casos. Sólo de este modo será posible favorecer dar pasos hacia delante, tomar decisiones complejas, asimilar ideas desconocidas hasta el momento. La relación humana hace fácil lo difícil.
Comprensión. Con esa cercanía en la relación, se fomenta que el receptor del asesoramiento, de la ayuda, comprenda todos los aspectos del proceso de consultoría. Empezando por comprender el problema que ha de resolverse, tanto el actual como el previsible. Es muy importante que se entiendan las causas de una errónea gestión, de una ineficaz organización o de una mala situación. El asesor debe por todos los medios constatar que se comprende el problema, se entiende el fin a perseguir (porque ha de encajar con la idiosincrasia de la empresa receptora) y finalmente se asimilan convenientemente los medios y los procesos a realizar para cumplir los objetivos trazados.
Confianza. Con el cumplimiento de ambos principios anteriores se podrá alcanzar la necesaria confianza tal y como la define la RAE: “Esperanza firme o seguridad que se tiene en que una persona va a actuar o algo va a funcionar como se desea”. Solamente nos implicaremos en lo que nos están aconsejando si hemos llegado con toda naturalidad a disponer de una confianza basada en seguridad, empuje, determinación y tranquilidad.

Antiguos modelos de la gran consultoría selecta y monolítica ya no son válidos. Los nuevos modelos de la consultoría han de conformar los verdaderos arquetipos de la experiencia y el saber puestos al servicio de cualquier empresa, grande o pequeña, que lo necesite.


Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB



Safe Creative #1207232010749

sábado, 28 de enero de 2012

Nuevas profesiones... aprovechando la crisis


Muchos gurús de la economía, profesionales del mentoring y asesores de negocios nos advierten de que las crisis son para aprovecharlas en nuestro propio beneficio. Crisis es cambio, metamorfosis, por tanto los más avispados la utilizan para transformar lo negativo en presuntamente positivo. Lo que creo más bien es que lo que se producen muchas veces son mutaciones profesionales. Y de esta forman surgen nuevos negocios a raíz de los déficits soportados por los trabajos clásicos que entran en dificultades de superviviencia.
El espectáculo debe continuar
Rebuscando en los entramados de los inestables mercados en transmutación, se pueden encontrar algunos de los nuevos oficios auspiciados por la crisis económico-laboral. Veamos unos ejemplos.
Asesor de negocio de gorrillas. Debido al descenso en el uso del automóvil corriente, los aparcamientos urbanos gestionados por los populares gorrillas apenas tienen movimiento por lo que estos están teniendo problemas para conseguir facturaciones pasadas. Es por ello que han aparecido los llamados asesores de gorrilas que les facilitan la búsqueda y el acceso a nuevas zonas de estacionamiento en lugares residenciales más opulentos donde poder gestionar los aparcamientos de las visitas a mansiones de privilegiados, de empleados de empresas aun en alza y o de socios de clubs deportivos selectos.
Adivinadores del pasado. Los “tarotianos” que hasta ahora llenaban horas de pantalla para adivinar el futuro en diferentes aspectos de la vida a incautos necesitados de optimismo han visto reducir su número de adeptos a menos del 20% respecto a épocas anteriores. Esto es debido a la imposibilidad de vaticinar ningún futuro dado que ya nadie se atreve a indicar cuál será el definitivo año de salida de la crisis: no hay cartomancia que pueda con ello. Por este motivo muchos de estos adivinadores han trasladado sus conocimientos a predecir el pasado, algo que aun pareciendo sencillo, no lo es debido a que no es fácil averiguar  cuál fue el verdadero origen de la crisis (y esta es la cuestión más solicitada por los clientes).
Hijo de cristalero. Este nuevo oficio se está extendiendo muy rápidamente entre jóvenes que ofrecen servicios de transparencia y autenticidad a todas aquellas instituciones públicas, fundaciones, bancos y altas empresas que no deseen caer en las corruptelas y las falsedades documentales. A través de estos profesionales se podrán ver con mayor claridad las actuaciones que realicen los componentes de tales organizaciones.
Broker de buena suerte. Tras el giro de gran parte de la población (básicamente la más afectada por las consecuencias de la crisis) optando por buscar que la suerte les provea de los medios económicos que el trabajo no les proporciona, un nuevo grupo de profesionales han saltado a la escena laboral. Son los llamados brokers de la suerte que gestionan los intereses de los que más apuestan y les asesoran y recomiendan sorteos, loterías, concursos y juegos en los que conseguir mayores probabilidades de ganar. No obstante, dado que cobran porcentajes sobre las ganancias, es una profesión difícil de rentabilizar en vista de que las loterías existentes ofrecen rentabilidades (basadas en posibilidades de acertar) terriblemente bajas.

Total, que como dice el refrán: no hay mal que por bien no venga. Y es que siempre se cumple la máxima de que si algo entra en decadencia, lo contrario empieza su esplendor.
En fin, las dosis de humor y optimismo no deben dejar nunca de acompañarnos. Alguien dijo una vez: "El optimista siempre tiene un proyecto. El pesimista siempre tiene una excusa."


Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB



Foto cortesía de Freephotos.biz



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miércoles, 12 de enero de 2011

Ni mucho, ni poco: lo justo

Cuando alguno de los componentes de InnoSIB, acogidos en el seno de importantes consultoras y multinacionales del sector tecnológico, formalizábamos ofertas y propuestas de colaboración siempre teníamos fijada en el fondo de nuestra mente una directriz: somos grandes y, por tanto, nuestros ofrecimientos han de ser de igual o mayor calado, si cabe. Y nuestra sabiduría, nuestra capacidad, nuestro profundo (a veces, demasiado profundo) conocimiento de las diferentes artes y técnicas del desarrollo de las empresas, necesariamente había de ser dirigido, desde luego, a grandes corporaciones que supieran apreciar nuestro valor (y lo pudieran pagar).
Cumbres a medida
Sólo los grandes clientes podían acometer los proyectos de la importancia y la trascendencia que se les planteaban, lógicamente. Sin olvidar que ellos mismos en clara reciprocidad así lo esperaban y lo demandaban.
De este modo, las consultorías, los diseños de sistemas, los asesoramientos y diagnósticos de las organizaciones y los planes estratégicos tecnológicos y no tecnológicos han acabado por ser patrimonio (en apariencia) de las compañías que superan un cierto nivel de tamaño (grande), que exponen un importante nivel de necesidades (normalmente menores que las planteadas en las ofertas) y, sobre todo, que manejan un elevado nivel de presupuesto. Muy apetecible (y necesario, claro está) para las grandes consultoras y multinacionales de servicios empresariales.
Pero como el presunto pastel presupuestario a repartir por esas grandes sociedades —referencia en sus sectores y con gran renombre— es cuantioso, los pequeños proveedores (consultoras desgajadas de las grandes, aventuras de algunos y otras iniciativas similares) también quieren participar de la tarta y tratan de arañar las migajas que los grandes dejan caer.
Sin embargo, hay miles —según algunos, millones— de empresas denominadas pequeñas, medianas y hasta microempresas que realmente necesitan aplicar en sus negocios muchos de aquellos conocimientos, experiencias y valores que ofrecíamos a las grandes. Eso sí: en su justa medida. Proyectos de adaptación tecnológica, de estudios de organización y estrategia, de seguridad de su información, de calidad en sus procesos, de comunicación e imagen, de innovación incluso, pueden y deben ser amoldados a la medida de una empresa de cualquier tamaño y estructura.
Si somos capaces (y en ello creemos los que hemos bregado durante casi tres décadas en grandes firmas consultoras) de proponer ese conocimiento y saber a la medida de cada compañía, estas empresas no grandes dejarán por fin de pensar que muchos de esos proyectos no son para ellas. La clave está en definir correctamente la necesidad y la demanda en alcance, en objetivos y en coste acorde con la estructura de la empresa. No ha de ser ni mucho ni poco, simplemente lo preciso, lo justo.

Ángel Luis Herrero
Socio Consultor en InnoSIB



Foto cortesía de PDPhoto


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